27 ago 2021

El gallito de la cresta de oro

Te comparto esta historia recopilada por un autor ruso llamado Aleksandr Nikolaievich Afanasiev.

El mundo existe muchas historias que tienen semejanzas. ¿Puedes encontrar alguna en esta historia? ¿A qué otro cuento se parece?

El Gallito de Cresta de Oro

Aleksandr Nikolaievich Afanasiev

Un viejo matrimonio era tan pobre que con gran frecuencia no tenía ni un mendrugo de pan que llevarse a la boca.

Un día se fueron al bosque a recoger bellotas y traerlas a casa para tener con qué satisfacer su hambre.

Mientras comían, a la anciana se le cayó una bellota a la cueva de la cabaña; la bellota germinó y poco tiempo después asomaba una ramita por entre las tablas del suelo. La mujer lo notó y dijo a su marido:

-Oye, es menester que quites una tabla del piso para que la encina pueda seguir creciendo y, cuando sea grande, tengamos bellotas en casa sin necesidad de ir a buscarlas al bosque.

El anciano hizo un agujero en las tablas del suelo y el árbol siguió creciendo rápidamente hasta que llegó al techo. Entonces el viejo quitó el tejado y la encina siguió creciendo, creciendo, hasta que llegó al mismísimo cielo.

Habiéndose acabado las bellotas que habían traído del bosque, el anciano cogió un saco y empezó a subir por la encina; tanto subió, que al fin se encontró en el cielo. Llevaba ya un rato paseándose por allí cuando percibió un gallito de cresta de oro, al lado del cual se hallaban unas pequeñas muelas de molino.

Sin pararse a pensar más, el anciano cogió el gallo y las muelas y bajó por la encina a su cabaña. Una vez allí, dijo a su mujer:

-¡Oye, mi vieja! ¿Qué podríamos comer?

-Espera -le contestó ésta-; voy a ver cómo trabajan estas muelas.

Las cogió y se puso a hacer como que molía, y en el acto empezaron a salir flanes y pasteles en tal abundancia que no tenía tiempo de recogerlos. Los ancianos se pusieron muy contentos, y cenaron suculentamente.

Un día pasaba por allí un noble y entró en la cabaña.

-Buenos viejos, ¿no podrían darme algo de comer?

-¿Qué quieres que te demos? ¿Quieres flanes y pasteles? -le dijo la anciana.

Y tomando las muelas se puso a moler, y en seguida salieron en montón flanes y pastelillos.

El noble los comió y propuso a la mujer:

-Véndeme, abuelita, las muelas.

-No -le contestó ésta-; eso no puede ser.

Entonces el noble, envidioso del bien ajeno, le robó las muelas y se marchó.

Apenas los ancianos notaron el robo se entristecieron mucho y empezaron a lamentarse.

-Esperen -les dijo el Gallito de Cresta de Oro-; volaré tras él y lo alcanzaré.

Echó a volar, llegó al palacio del noble, se sentó encima de la puerta y cantó desde allí:

-¡Quiquiriquí! ¡Señor! ¡Señor! ¡Devuélvenos las muelas de oro que nos robaste!

En cuanto oyó el noble el canto del gallo ordenó a sus servidores:

-¡Muchachos! ¡Cojan ese gallo y tírenlo al pozo!

Los criados cogieron al gallito y lo echaron al pozo; dentro de éste se le oyó decir:

-¡Pico, pico, bebe agua!

Y poco a poco se bebió toda el agua del pozo. En seguida voló otra vez al palacio del noble, se posó en el balcón y empezó a cantar:

-¡Quiquiriquí! ¡Señor! ¡Señor! ¡Devuélvenos las muelas de oro que nos robaste!

El noble, enfadado, ordenó al cocinero que metiese el gallo en el horno. Cogieron al gallito y lo echaron al horno encendido; pero una vez allí, empezó a decir:

-¡Pico, pico, vierte agua!

Y con el agua que vertió apagó toda la lumbre del horno.

Otra vez echó a volar, entró en el palacio del noble y cantó por tercera vez:

-¡Quiquiriquí! ¡Señor! ¡Señor! ¡Devuélvenos las muelas de oro que nos robaste!

En aquel momento se encontraba el noble celebrando una fiesta con sus amigos, y éstos, al oír lo que cantaba el gallo, se precipitaron asustados fuera de la casa. El noble corrió tras ellos para tranquilizarlos y hacerlos volver, y el Gallito de Cresta de Oro, aprovechando este momento en que quedó solo, cogió las muelas y se fue volando con ellas a la cabaña del anciano matrimonio, que se puso contentísimo y vivió en adelante muy feliz, sin que, gracias a las muelas, le faltase nunca qué comer.

FIN

30 jul 2021

El pez y la tortuga.

 

Los cuentos están llenos de sabiduría, de emociones y símbolos. Descubramos lo que las historias nos quieren entregar para compartirlas con asombro.



Amanecía. Los primeros rayos del sol se reflejaban en las aguas azules del mar de Arabia. Una tortuga salía de su sueño profundo y se desperezaba en la playa. Abrió los ojillos y, de repente, vio un pez que sacaba la cabeza del agua. Cuando el pez se percató de la presencia de la tortuga, le preguntó:

-Amiga tortuga, presiento que hay sabiduría en tu corazón y quiero hacerte una pregunta: ¿qué es el agua?

La tortuga no repuso al instante.

No podía creer lo que le estaba preguntando aquel pez que estaba cerca de ella. Cuando se dio cuenta de que no estaba durmiendo y el suceso no era parte de un sueño, repuso:

-Amigo pez, has nacido en el agua, en el agua estás viviendo y en el agua hallarás la muerte. Alrededor de tu cuerpo hay agua y agua hay dentro de tu cuerpo. Te alimentas de lo que en el agua encuentras y en el agua te reproduces. ¡Y tú, pez necio, me preguntas qué es el agua!

FIN

Anónimo: India


16 jul 2021

Los gemelos con una sola cabeza

Las historias nos acompañan día a día.
Está vez queremos compartir una historia desde el mundo africano.

Los gemelos con una sola cabeza

Anónimo: África
Una vez había unos gemelos que sólo tenían una cabeza para los dos. Sus nombres eran Sainey y Sana. A pesar de tener una sola cabeza no estaban de acuerdo. Sana era fuerte pero obstinado. Sainey era débil pero agudo.

Un día Sana le dijo a su hermano:

-Quiero ir a la guerra.

Sainey sabía que su hermano era tozudo y no quiso escucharlo. Por tanto, le dijo:

-Deja que primero lo consultemos con nuestros padres y que nos den su opinión.

Sana les contó su plan. Su madre dijo:

-No deben ir.

Su padre dijo:

-No deben ir.

Pero Sana estaba decidido a ir. Y Sainey fue forzado a ir.

A pesar de sus esfuerzos no pudo salvar a su hermano: Sana murió en el campo de batalla. Y con dolor Sainey cantaba:

Sana, tu madre te lo dijo
Pero no quisiste escuchar
Tu padre te lo dijo
Pero no quisiste escuchar
Ahora el muerto y el vivo
deben ir en una sola tumba
Oh gente del pueblo
Esto es extraño.

Cogió el cuerpo de su hermano desde el campo de batalla hasta el camino. Débil, Sainey tuvo que arrastrar el cuerpo. Y de este modo lo llevó hasta su casa. Los padres se acercaron a ellos. Cuando vieron lo que había ocurrido, su madre lloró, su padre lloró. La gente del pueblo fue a consolarlos. Y Sainey cantó su canción:

Sana, tu madre te lo dijo
Pero no quisiste escuchar
Tu padre te lo dijo
Pero no quisiste escuchar
Ahora el muerto y el vivo
deben ir en una sola tumba
Oh gente del pueblo
Esto es extraño.

La gente del pueblo cargó con ellos hasta su campamento, donde fueron enterrados en una sola tumba.

FIN

2 jul 2021

El nombre secreto de Ra


Sigamos pasando un hermoso Tiempo de Cuentos y esta vez con una historia de la tradición oral egipcia.



El dios-Sol Ra tiene muchos nombres, pero sólo uno es secreto: el que le da gran parte de su poder.

Isis se preguntaba cómo podría obligar al dios del Sol a revelar su nombre más secreto. Decidió esperar a que se le presentara una buena ocasión, y se puso a vigilarlo atentamente.

Cuando Ra se quedó dormido, Isis aprovechó para recoger la saliva del dios y la mezcló con un poco de tierra, con la que dio forma a una peligrosa serpiente con la intención de que mordiese al dios.

Isis colocó al animal en el camino por el que Ra iba a pasar, de modo que la serpiente lo atacó. Ra lanzó un terrible grito de dolor y el veneno de la serpiente empezó a invadir su ser, sin poder combatirlo y sin saber de dónde provenía. Los demás dioses, apenados, observaban cómo sufría.

Entonces la diosa hechicera, Isis, se acercó y le dijo: “Dime tu nombre secreto y te curaré”.

Ra comenzó a decir varios de sus nombres: “Creador del cielo y de la Tierra, Arquitecto de las montañas, Controlador de las crecidas…” Pero no llegaba nunca a decir su nombre secreto.

Era tan fuerte su dolor por la mordedura que terminó accediendo con una condición: que Isis y su hijo Horus no lo revelasen a nadie.

Isis curó a Ra mediante una fórmula mágica y aplicándole un ungüento hecho con hierbas.

Y así es como la diosa Isis consiguió ser tan poderosa como el dios-Sol Ra.

FIN

4 jun 2021

El Asno de Kuichú

Seguimos con las previas del Puro Cuento. Esta vez compartimos un cuento de la tradición oral china.
¡Yo soy Puro Cuento!

El asno de Kuichú

Anónimo: China

Nunca se había visto un asno en Kuichú, hasta el día en que un excéntrico, ávido de novedades, se hizo llevar uno por barco. Pero como no supo en qué utilizarlo, lo soltó en las montañas.

Un tigre, al ver a tan extraña criatura, lo tomó por una divinidad. Lo observó escondido en el bosque, hasta que se aventuró a abandonar la selva, manteniendo siempre una prudente distancia.

Un día el asno rebuznó largamente y el tigre echó a correr con miedo. Pero se volvió y pensó que, pese a todo, esa divinidad no debía de ser tan terrible. Ya acostumbrado al rebuzno del asno, se le fue acercando, pero sin arriesgarse más de la cuenta.

Cuando ya le tomó confianza, comenzó a tomarse algunas libertades, rozándolo, dándole algún empujón, molestándolo a cada momento, hasta que el asno, furioso, le propinó una patada. “Así que es esto lo que sabe hacer”, se dijo el tigre. Y saltando sobre el asno lo destrozó y devoró.

¡Pobre asno! Parecía poderoso por su tamaño, y temible por sus rebuznos. Si no hubiese mostrado todo su talento con la coz, el tigre feroz nunca se hubiera atrevido a atacarlo. Pero con su patada el asno firmó su sentencia de muerte.

FIN

28 may 2021

Puro Cuento 9

Hola amigos y amigas, amantes de las historias. Estamos a pocos días de arrancar con la fiesta de las palabras llamada Puro Cuento.

Pero, ¿qué es el Puro Cuento? Es un encuentro internacional de Narración Oral que se celebra una vez al año en la ciudad de Lima-Perú. Durante ocho años diferentes maestros de la oralidad se han dado cita de forma presencial en esta ciudad. Durante esos años no solo hemos compartido cuentos, también experiencias de vida, miradas, abrazos, alegrías y profesionalismo.

Mi nombre es Yeniffer Díaz y soy profesora de vocación, descubrí la narración oral durante mi etapa de docente de escuela y le estoy completamente agradecida, porque me salvó de abandonar la carrera que tanto amaba. Contar historias me permitió entender la responsabilidad que recaía en mí al utilizar la palabra como escudo y espada, me permitió acercarme a mis estudiantes, entenderlos y respetar sus opiniones, crear lazos. 

Varios años han pasado desde el día que  decidí dedicarle mi vida a la narración de cuentos, sigo creyendo fielmente en los beneficios que ofrece esta increíble herramienta pedagógica en la etapa escolar y en la vida familiar. 

Desde hace más de diez años recorro mi ciudad, mi país, el mundo compartiendo experiencias docentes y cuentos, he recibido grandes alegrías y quiero que más personas descubran las infinitas posibilidades que les puede brindar contar y escuchar cuentos en la vida. Siempre será benéfico pasar un relajante Tiempo de Cuentos

Desde hace nueve años organizo un encuentro internacional de narración oral  en Lima, el año pasado no pudimos realizarlo de forma presencial porque guardábamos la esperanza de que las cosas volvieran a ser como antes, pero no fue así. 

Este año hemos sido beneficiarios de las líneas de apoyo que otorga el Ministerio de Cultura de Perú, esto nos ha permitido seguir celebrando la fiesta de las palabras, ahora de forma virtual. Al principio nos dio mucha tristeza no poder tener a nuestr@s amig@s cuenter@s aquí, pero nos sacudimos las lágrimas y sacamos al frente nuestras sonrisas al entender que gracias a la virtualidad el Puro Cuento puede llegar al mundo entero.

Ahora el equipo ha crecido, además contamos con grandes aliados que nos han permitido presentar talleres, espectáculos de primer nivel, entrevistas y más de forma virtual y con ingreso libre. 

Entérate de todas las actividades que nos trae este Puro Cuento 9 a través de la web: https://yosoypurocuento.com/

Síguenos en el FB y en IG como @yosoypurocuento

Comparte las buenas nuevas, comparte este maravilloso encuentro para que más personas descubran esos beneficios que un día cambiaron mi vida.





14 may 2021

Cómo la sabiduría se espacio por el mundo

¡El Puro Cuento está cerca! 

Por eso el día de hoy queremos compartir esta bella historia de la tradición oral africana.

¡Disfrútalo!


Cómo la sabiduría se esparció por el mundo

Anónimo: África


En Taubilandia vivía en tiempos remotos, remotísimos, un hombre que paoseía toda la sabiduría del mundo. Se llamaba este hombre Padre Ananzi, y la fama de su sabiduría se había extendido por todo el país, hasta los más apartados rincones, y así sucedía que de todos los ámbitos acudían a visitarlo las gentes para pedirle consejo y aprender de él.

Pero he aquí que aquellas gentes se comportaron indebidamente y Ananzi se enfadó con ellos. Entonces pensó en la manera de castigarlos.

Tras largas y profundas meditaciones decidió privarles de la sabiduría, escondiéndola en un lugar tan hondo e insospechado que nadie pudiera encontrarla.

Pero él ya había prodigado sus consejos y ellos contenían parte de la sabiduría que, ante todo, debía recuperar. Y lo consiguió; al menos así lo pensaba nuestro Ananzi.

Ahora debía buscar un lugarcito donde esconder el cacharro de la sabiduría; y, sí, también él sabía un lugar. Y se dispuso a llevar hasta allí su preciado tesoro.

Pero… Padre Ananzi tenía un hijo que tampoco tenía un pelo de tonto; se llamaba Kweku Tsjin. Y cuando éste vio a su padre andar tan misteriosamente y con tanta cautela de un lado a otro con su pote, pensó para sus adentros:

-¡Cosa de gran importancia debe ser ésa!

Y como listo que era, se puso ojo avizor, para vigilar lo que Padre Ananzi se proponía.

Como suponía, lo oyó muy temprano por la mañana, cuando se levantaba. Kweku prestó mucha atención a todo cuanto su padre hacía, sin que éste lo advirtiera. Y cuando poco después Ananzi se alejaba rápida y sigilosamente, saltó de un brinco de la cama y se dispuso a seguir a su padre por donde quiera que éste fuese, con la precaución de que no se diera cuenta de ello.

Kweku vio pronto que Ananzi llevaba una gran jarra, y le aguijoneaba la curiosidad de saber lo que en ella había.

Ananzi atravesó el poblado; era tan de mañana que todo el mundo dormía aún; luego se internó profundamente en el bosque.

Cuando llegó a un macizo de palmeras altas como el cielo, buscó la más esbelta de todas y empezó a trepar con la jarra o pote de la sabiduría pendiendo de un cordel que llevaba atado por la parte delantera del cuello.

Indudablemente, quería esconder el Jarro de la Sabiduría en lo más alto de la copa del árbol, donde seguramente ningún mortal había de acudir a buscarlo… Pero era difícil y pesada la ascensión; con todo, seguía trepando y mirando hacia abajo. No obstante la altura, no se asustó, sino que seguía sube que te sube.

El jarro que contenía toda la sabiduría del mundo oscilaba de un lado a otro, ya a derecha ya a izquierda, igual que un péndulo, y otras veces entre su pecho y el tronco del árbol. ¡La subida era ardua, pero Ananzi era muy tozudo! No cesó de trepar hasta que Kweku Tsjin, que desde su puesto de observatorio se moría de curiosidad, ya no lo podía distinguir.

-Padre -le gritó- ¿por qué no llevas colgado de la espalda ese jarro preciado? ¡Tal como te lo propones, la ascensión a la más alta copa te será empresa difícil y arriesgada!

Apenas había oído Ananzi estas palabras, se inclinó para mirar a la tierra que tenía a sus pies.

-Escucha -gritó a todo pulmón- yo creía haber metido toda la sabiduría del mundo en este jarro, y ahora descubro, de repente, que mi propio hijo me da lección de sabiduría. Yo no me había percatado de la mejor manera de subir este jarro sin incidente y con relativa comodidad hasta la copa de este árbol. Pero mi hijito ha sabido lo bastante para decírmelo.

Su decepción era tan grande que, con todas sus fuerzas, tiró el Jarro de la Sabiduría todo lo lejos que pudo. El jarro chocó contra una piedra y se rompió en mil pedazos.

Y como es de suponer, toda la sabiduría del mundo que allí dentro estaba encerrada se derramó, esparciéndose por todos los ámbitos de la tierra.

FIN